Claves para comprender los riesgos de las apuestas online en adolescentes, acompañar a los jóvenes y buscar ayuda a tiempo.
Lic. Lucía Viglizzo. Licenciada en Psicología (UNISAL) | Clínica Infantil y de la Adolescencia. Fundación CIAN, Bahía Blanca.
Hoy el casino ya no es un lugar al que se va; es una aplicación que vive en el celular, lista para usarse a cualquier hora y en cualquier lugar. En Argentina, 1 de cada 4 adolescentes entre 12 y 17 años ha apostado online alguna vez, según el estudio Kids Online Argentina de UNICEF y UNESCO, evidenciando una iniciación cada vez más temprana. Entre la publicidad constante y la facilidad de acceso, muchas familias se encuentran de la noche a la mañana lidiando con una problemática silenciosa que genera profunda preocupación, desconcierto y angustia en el hogar.
La epidemia silenciosa: ¿por qué el entorno online es tan difícil de frenar?
Pasar del juego presencial al formato digital no es solo un cambio de pantalla: es un cambio estructural que elimina las barreras de contención que antes existían de forma natural.
Antes: el juego presencial
- Un evento planificado: requería tiempo, traslado físico y salir de casa.
- Dinero tangible: se jugaba con billetes o fichas; el impacto de perder se sentía físicamente al ver disminuir el dinero real.
- Mirada y control social: el juego era público, con la presencia de otros y un entorno que ponía límites al anonimato.
Ahora: el casino digital
- Una trampa 24/7: acceso instantáneo. El casino está en el bolsillo, disponible las 24 horas a un solo clic de distancia.
- Dinero abstracto: se manejan números en una pantalla o saldos en billeteras virtuales, lo que invisibiliza y distorsiona la noción real del dinero que se está perdiendo.
- Velocidad compulsiva: la posibilidad de apostar de manera inmediata (al próximo minuto, a una jugada aislada) anula la pausa y la reflexión, metiendo al jugador en una rueda constante.
Más allá de la “falta de voluntad”
Cuando descubrimos que un hijo está apostando, es común pensar que es un capricho o una mala administración del dinero. Sin embargo, detrás de esto hay factores psicológicos muy potentes en pleno desarrollo:
- La ilusión del control: como se trata de deportes, existe la falsa creencia de que “saber de fútbol” garantiza ganar, olvidando que el sistema está regido por el azar.
- El peso del grupo y el contexto: apostar se ha convertido en una forma de socializar y pertenecer entre pares, normalizado al extremo por el entorno.
- El peso del secreto y la culpa: muchas veces, el adolescente que empieza a perder oculta la situación por vergüenza, miedo a defraudar a sus padres o por la falsa ilusión de que en la próxima jugada va a recuperar todo.
Señales de alerta de apuestas online en adolescentes
El problema suele instalarse de forma solapada. Algunas señales que pueden ayudarnos a darnos cuenta de que algo no va bien son:
- Cambios repentinos en el humor, irritabilidad o ansiedad, sobre todo cuando no hay conexión o dinero.
- Aislamiento de la familia o de sus espacios habituales, y baja en el rendimiento escolar.
- Desaparición de objetos de valor, pedidos constantes de dinero prestado o mentiras frecuentes sobre en qué se gasta.
- Preocupación permanente por estar conectado o conseguir crédito para seguir jugando.
¿Cómo podemos acompañar desde la familia?
El abordaje no busca juzgar ni señalar, sino tender un puente de cuidado:
- Hablar sin tabúes: conversar sobre el tema en casa sin naturalizar las apuestas como un entretenimiento inofensivo.
- Poner límites claros al manejo del dinero: supervisar el uso de billeteras virtuales y evitar el acceso libre a tarjetas o cuentas de adultos.
- Fomentar la vida fuera de las pantallas: recuperar espacios de encuentro cara a cara, deportes, aire libre y hobbies que conecten al joven con el bienestar real.
Una nota importante para las familias
Si sentís que la situación se desborda, que las charlas en casa no alcanzan o sospechás que hay un problema serio con el juego, no dudes en buscar ayuda profesional. Transitar esto en soledad es muy pesado; contar con el acompañamiento de un equipo de salud mental es el paso fundamental para encontrar una salida y empezar a sanar.
Sobre la autora: la Lic. Lucía Viglizzo es licenciada en Psicología (UNISAL) y se dedica a la clínica infantil y de la adolescencia en Fundación CIAN, Bahía Blanca. Conocé al equipo del Área Terapéutica de CIAN o escribinos desde Contacto para pedir un turno.