Madre cerrando la ventana del hogar para bloquear el ingreso de polvo y polen en un día de ráfagas en Bahía Blanca.

Los resfríos, las rinitis y la primavera

Resfríos frecuentes o persistentes en esta época pueden deberse a una rinitis alérgica estacional

Pablo Pereyra Murray. Médico de la Universidad de Buenos Aires. 21 de septiembre de 2026

En las salas de espera pediátricas de Bahía Blanca, el diálogo se repite sistemáticamente cada octubre: “Doctor, está resfriado de nuevo; es el tercer catarro del mes”. Las madres llegan exhaustas, cargando frascos de jarabes, descongestivos y vitaminas que, misteriosamente, no funcionan.

La realidad clínica es otra. En nuestra ciudad, el viento no es solo un tema de conversación de ascensor; opera como un eficiente sistema de distribución masiva de polen y polvo. Ese “resfrío interminable” suele ser, en realidad, una rinitis alérgica estacional.

El mecanismo fisiológico detrás del goteo

La rinitis alérgica no es una infección, es una respuesta inmunitaria desproporcionada. Cuando el polen en suspensión o el polvo doméstico entra en contacto con la mucosa nasal de un niño sensibilizado, su sistema inmunológico reacciona produciendo anticuerpos de tipo IgE. Estos anticuerpos se adhieren a los mastocitos, un grupo celular que, al activarse, libera de golpe histamina y otros mediadores inflamatorios.

El resultado anatómico es inmediato: vasodilatación (que ingurgita la mucosa y obstruye el paso del aire), hipersecreción glandular (el clásico goteo nasal acuoso y transparente) y un intenso prurito que obliga al niño a frotarse la nariz hacia arriba de forma constante. No hay ningún virus invadiendo el organismo; hay una cascada inflamatoria local detonada por el ambiente.

Además, el sistema respiratorio y la piel están conectados. Por eso, la rinitis alérgica suele asociarse frecuentemente a cuadros alérgicos en la piel (como la dermatitis atópica), enrojecimiento, picazón y lagrimeo en las conjuntivas, y episodios de obstrucción bronquial o asma.

El arte del control ambiental

El abordaje médico de la rinitis alérgica se apoya en pilares innegociables, avalados por los consensos de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) y la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC). El primero de ellos es la reducción de la exposición a los alérgenos, un verdadero arte cotidiano.

Para disminuir la carga alérgica en los niños, las medidas deben enfocarse en dos frentes:

  • Para los pólenes (exteriores): Es clave mantener las ventanas cerradas en casa y en el auto durante las épocas de polinización (especialmente a la mañana temprano y en días ventosos). Bañar a los niños y lavarles el cabello antes de dormir ayuda a eliminar el polen atrapado tras jugar al aire libre. Además, se debe evitar secar la ropa en el exterior, ya que el polen se adhiere a los tejidos húmedos.
  • Para los ácaros (interiores): Se recomienda utilizar fundas antiácaros en colchones y almohadas, lavar la ropa de cama semanalmente con agua caliente (a más de 60 °C) y, por más que duelan las despedidas, retirar peluches, alfombras y cortinas pesadas de la habitación del niño, ya que actúan como reservorios implacables de polvo.

La medicación: límites, tiempos y vacunas

El segundo pilar es la modulación farmacológica. Clínicamente, los pediatras utilizan antihistamínicos de segunda generación (como cetirizina o loratadina), que controlan rápidamente la picazón y el goteo sin generar somnolencia y en el último tiempo han aparecido antihistamínicos intranasales como la azalastina.

Sin embargo, para los casos pronunciados y persistentes, la herramienta más eficaz es el corticoide intranasal. Aquí hay una confusión frecuente: los corticoides intranasales en spray son preventivos y de mantenimiento, no de rescate rápido. Su beneficio máximo tarda días en alcanzarse, por lo que deben usarse de forma regular durante la temporada de alergias para “apagar” la inflamación basal de la mucosa. Tienen una absorción sistémica ínfima, lo que los hace seguros en niños.

Aun así, este manejo farmacológico no “cura” la alergia; suprime y controla los síntomas mientras el alérgeno siga en el aire. El desafío radica en la adherencia: muchas familias suspenden el tratamiento apenas el niño mejora, garantizando una recaída a los pocos días.

Cuando los síntomas no ceden, se puede recurrir a un medicamento antialérgico llamado montelukast o el pediatra puede derivar a un especialista en alergias. El alergista evaluará el uso de Inmunoterapia Alérgeno-Específica (vacunas), que hoy pueden administrarse tanto mediante inyecciones como en gotas sublinguales. Estas vacunas son el único tratamiento capaz de modificar el curso natural de la enfermedad, desensibilizando al niño gradualmente para que deje de reaccionar de forma desproporcionada.

Una advertencia imperativa

El consenso pediátrico argentino es tajante respecto a un error muy común en las familias: se deben evitar los descongestivos nasales tópicos de venta libre (las famosas “gotitas” nasales). Su uso continuado por más de cinco días (salvo excepciones por recomendación médica que pueden extender su uso unos días más) provoca un efecto rebote conocido como rinitis medicamentosa, atrofiando la mucosa y empeorando severamente la obstrucción.

Si los síntomas respiratorios del niño interfieren con su sueño, su humor o su rendimiento escolar, la solución no está en probar suerte en las góndolas de la farmacia, sino en una evaluación médica programada.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿La rinitis alérgica puede causar fiebre en los niños? No. La alergia ambiental no eleva la temperatura corporal. Si el niño presenta fiebre, decaimiento extremo o mucosidad espesa y purulenta, se trata de un proceso infeccioso (viral o bacteriano) y no de un cuadro puramente alérgico.

¿En qué momento del día es seguro ventilar la casa? Las mayores concentraciones de polen se dan a primera hora de la mañana y al atardecer. Se recomienda ventilar la casa al mediodía por períodos cortos y mantener las ventanas cerradas durante los días de alerta por vientos intensos.

¿Son seguras las gotas nasales descongestivas para frenar el goteo? Solo la solución fisiológica (agua y sal) es de uso libre. Los sprays o gotas vasoconstrictoras están contraindicados para el manejo de la alergia en niños, ya que su uso prolongado daña el tejido nasal y causa una dependencia química (congestión de rebote).

REFERENCIAS

Journal of Allergy and Clinical Immunology (en inglés).

Sociedad Argentina de Pediatría (SAP): Rinitis alérgica en pediatría: recomendaciones para su diagnóstico y tratamiento

Tratamiento de la rinitis alérgica en pediatría en la Argentina

En Bahía Blanca Fundación CIAN

Otras notas relacionadas: Lo-que-tu-pediatra-te-dice-hoy-que-tus-padres-no-sabian

Para médicos: Topic clusters y clinical entities: ICD-10 J30.2 (Rinitis alérgica estacional), MeSH “Rhinitis, Allergic, Seasonal”.